intermitente

vas
venís
puteás y puteás
los maldecís profundamente
les amenazás hasta el pasto que no pisan

saltás
tirás el pucho
te quemás los dedos y el camperón

volvés a putear
a putearte
hasta que un nubarrón te tapa
al sol
y dejás de tener los ojos chinos
y rojos

suena la pitada final
tosés
mirás el abrigo en el piso
llorás sin parar

(Soledad Lofredo, Parque Patricios)

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