llagas

durante el tiempo en el hospital
yo ponía las gotas de colirio
en los ojos
verdes y abiertos
de mi abuelo

le separaba los párpados
y él se agarraba fuerte del apoyabrazos
como si se estuviera cayendo
como aquella vez
de la silla encordada azul

espasmódico y automático
intentaba cerrarlos
de la gota que siempre caía
desde el pico angosto
que lo hacía pestañear dos.

(Soledad Lofredo, subte H)

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