las vegas
tenemos siempre
las zapatillas embarradas
y los pies con arena gruesa y tierras y musgos bien verdes
y la nariz colorada y fría
tenemos el amanecer y besarnos a las cuatro y media
y la libertad de sentir lo mismo que la noche anterior
más y mejor
o echarnos atrás si no funciona
pero seguir volando
y recordando con nostalgia
toda esa locura de playas al atardecer
y unas ganas
bárbaras
tremendas
olímpicas
de no huir
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ResponderEliminarUn placer leerte como siempre.
ResponderEliminarReviví un poco mi viejo blog por si queres pasar
Un abrazo fuerte
Hermoso final.
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